Arquitectura Penitenciaria

Arq. Silvina Montoya

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Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos

Adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y

Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955, y aprobadas por el Consejo

Económico y Social en sus resoluciones 663C (XXIV) de 31 de julio de 1957 y 2076 (LXII)

de 13 de mayo de 1977

Observaciones preliminares

1. El objeto de las reglas siguientes no es de describir en forma detallada un sistema penitenciario

modelo, sino únicamente establecer, inspirándose en conceptos generalmente admitidos en

nuestro tiempo y en los elementos esenciales de los sistemas contemporáneos más adecuados, los

principios y las reglas de una buena organización penitenciaria y de la práctica relativa al

tratamiento de los reclusos.

2. Es evidente que debido a la gran variedad de condiciones jurídicas, sociales, económicas y

geográficas existentes en el mundo, no se pueden aplicar indistintamente todas las reglas en todas

partes y en todo tiempo. Sin embargo, deberán servir para estimular el esfuerzo constante por

vencer las dificultades prácticas que se oponen a su aplicación, en vista de que representan en su

conjunto las condiciones mínimas admitidas por las Naciones Unidas.

3. Además, los criterios que se aplican a las materias a que se refieren estas reglas evolucionan

constantemente. No tienden a excluir la posibilidad de experiencias y prácticas, siempre que éstas

se ajusten a los principios y propósitos que se desprenden del texto de las reglas. Con ese espíritu,

la administración penitenciaria central podrá siempre autorizar cualquier excepción a las reglas.

 

4. 1) La primera parte de las reglas trata de las concernientes a la administración general de los

establecimientos penitenciarios y es aplicable a todas las categorías de reclusos, criminales o

civiles, en prisión preventiva o condenados, incluso a los que sean objeto de una medida de

seguridad o de una medida de reeducación ordenada por el juez. 2) La segunda parte contiene las

reglas que no son aplicables más que a las categorías de reclusos a que se refiere cada sección.

Sin embargo, las reglas de la sección A, aplicables a los reclusos condenados serán igualmente

aplicables a las categorías de reclusos a que se refieren las secciones B, C y D, siempre que no

sean contradictorias con las reglas que las rigen y a condición de que sean provechosas para estos

reclusos.

5. 1) Estas reglas no están destinadas a determinar la organización de los establecimientos para

delincuentes juveniles (establecimientos Borstal, instituciones de reeducación, etc.). No obstante,

de un modo general, cabe considerar que la primera parte de las reglas mínimas es aplicable

también a esos establecimientos. 2) La categoría de reclusos juveniles debe comprender, en todo

caso, a los menores que dependen de las jurisdicciones de menores. Por lo general, no debería

condenarse a los delincuentes juveniles a penas de prisión.

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Primera parte

Reglas de aplicación general

Principio fundamental

6. 1) Las reglas que siguen deben ser aplicadas imparcialmente. No se debe hacer diferencias de

trato fundadas en prejuicios, principalmente de raza, color, sexo, lengua, religión, opinión política

o cualquier otra opinión, de origen nacional o social, fortuna, nacimiento u otra situación

cualquiera. 2) Por el contrario, importa respetar las creencias religiosas y los preceptos morales

del grupo al que pertenezca el recluso.

Registro

7. 1) En todo sitio donde haya personas detenidas, se deberá llevar al día un registro empastado y

foliado que indique para cada detenido: a) Su identidad; b) Los motivos de su detención y la

autoridad competente que lo dispuso; c) El día y la hora de su ingreso y de su salida. 2) Ninguna

persona podrá ser admitida en un establecimiento sin una orden válida de detención, cuyos

detalles deberán ser consignados previamente en el registro.

Separación de categorías

8. Los reclusos pertenecientes a categorías diversas deberán ser alojados en diferentes

establecimientos o en diferentes secciones dentro de los establecimientos, según su sexo y edad,

sus antecedentes, los motivos de su detención y el trato que corresponda aplicarles. Es decir que:

a) Los hombres y las mujeres deberán ser recluidos, hasta donde fuere posible, en

establecimientos diferentes; en un establecimiento en el que se reciban hombres y mujeres, el

conjunto de locales destinado a las mujeres deberá estar completamente separado; b) Los

detenidos en prisión preventiva deberán ser separados de los que están cumpliendo condena; c)

Las personas presas por deudas y los demás condenados a alguna forma de prisión por razones

civiles deberán ser separadas de los detenidos por infracción penal; d) Los detenidos jóvenes

deberán ser separados de los adultos.

Locales destinados a los reclusos

9. 1) Las celdas o cuartos destinados al aislamiento nocturno no deberán ser ocupados más que por

un solo recluso. Si por razones especiales, tales como el exceso temporal de población carcelaria,

resultara indispensable que la administración penitenciaria central hiciera excepciones a esta

regla, se deberá evitar que se alojen dos reclusos en cada celda o cuarto individual. 2) Cuando se

recurra a dormitorios, éstos deberán ser ocupados por reclusos cuidadosamente seleccionados y

reconocidos como aptos para ser alojados en estas condiciones. Por la noche, estarán sometidos a

una vigilancia regular, adaptada al tipo de establecimiento de que se trate.

10. Los locales destinados a los reclusos y especialmente a aquellos que se destinan al alojamiento de

los reclusos durante la noche, deberán satisfacer las exigencias de la higiene, habida cuenta del

clima, particularmente en lo que concierne al volumen de aire, superficie mínima, alumbrado,

calefacción y ventilación.

11. En todo local donde los reclusos tengan que vivir o trabajar: a) Las ventanas tendrán que ser

suficientemente grandes para que el recluso pueda leer y trabajar con luz natural; y deberán estar

dispuestas de manera que pueda entrar aire fresco, haya o no ventilación artificial; b) La luz

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artificial tendrá que ser suficiente para que el recluso pueda leer y trabajar sin perjuicio de su

vista.

12. Las instalaciones sanitarias deberán ser adecuadas para que el recluso pueda satisfacer sus

necesidades naturales en el momento oportuno, en forma aseada y decente.

13. Las instalaciones de baño y de ducha deberán ser adecuadas para que cada recluso pueda y sea

requerido a tomar un baño o ducha a una temperatura adaptada al clima y con la frecuencia que

requiera la higiene general según la estación y la región geográfica, pero por lo menos una vez

por semana en clima templado.

14. Todos los locales frecuentados regularmente por los reclusos deberán ser mantenidos en debido

estado y limpios.

Higiene personal

15. Se exigirá de los reclusos aseo personal y a tal efecto dispondrán de agua y de los artículos de

aseo indispensables para su salud y limpieza.

16. Se facilitará a los reclusos medios para el cuidado del cabello y de la barba, a fin de que se

presenten de un modo correcto y conserven el respeto de sí mismos; los hombres deberán poder

afeitarse con regularidad.

Ropas y cama

17. 1) Todo recluso a quien no se permita vestir sus propias prendas recibirá las apropiadas al clima y

suficientes para mantenerle en buena salud. Dichas prendas no deberán ser en modo alguno

degradantes ni humillantes. 2) Todas las prendas deberán estar limpias y mantenidas en buen

estado. La ropa interior se cambiará y lavará con la frecuencia necesaria para mantener la higiene.

3) En circunstancias excepcionales, cuando el recluso se aleje del establecimiento para fines

autorizados, se le permitirá que use sus propias prendas o vestidos que no llamen la atención.

18. Cuando se autorice a los reclusos para que vistan sus propias prendas, se tomarán disposiciones

en el momento de su ingreso en el establecimiento, para asegurarse de que están limpias y

utilizables.

19. Cada recluso dispondrá, en conformidad con los usos locales o nacionales, de una cama

individual y de ropa de cama individual suficiente, mantenida convenientemente y mudada con

regularidad a fin de asegurar su limpieza.

Alimentación

20. 1) Todo recluso recibirá de la administración, a las horas acostumbradas, una alimentación de

buena calidad, bien preparada y servida, cuyo valor nutritivo sea suficiente para el mantenimiento

de su salud y de sus fuerzas. 2) Todo recluso deberá tener la posibilidad de proveerse de agua

potable cuando la necesite.

Ejercicios físicos

21. 1) El recluso que no se ocupe de un trabajo al aire libre deberá disponer, si el tiempo lo permite,

de una hora al día por lo menos de ejercicio físico adecuado al aire libre. 2) Los reclusos jóvenes

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y otros cuya edad y condición física lo permitan, recibirán durante el período reservado al

ejercicio una educación física y recreativa. Para ello, se pondrá a su disposición el terreno, las

instalaciones y el equipo necesario.

Servicios médicos

22. 1) Todo establecimiento penitenciario dispondrá por lo menos de los servicios de un médico

calificado que deberá poseer algunos conocimientos psiquiátricos. Los servicios médicos deberán

organizarse íntimamente vinculados con la administración general del servicio sanitario de la

comunidad o de la nación. Deberán comprender un servicio psiquiátrico para el diagnóstico y, si

fuere necesario, para el tratamiento de los casos de enfermedades mentales. 2) Se dispondrá el

traslado de los enfermos cuyo estado requiera cuidados especiales, a establecimientos

penitenciarios especializados o a hospitales civiles. Cuando el establecimiento disponga de

servicios internos de hospital, éstos estarán provistos del material, del instrumental y de los

productos farmacéuticos necesario para proporcionar a los reclusos enfermos los cuidados y el

tratamiento adecuados. Además, el personal deberá poseer suficiente preparación profesional. 3)

Todo recluso debe poder utilizar los servicios de un dentista calificado.

23. 1) En los establecimientos para mujeres deben existir instalaciones especiales para el tratamiento

de las reclusas embarazadas, de las que acaban de dar a luz y de las convalecientes. Hasta donde

sea posible, se tomarán medidas para que el parto se verifique en un hospital civil. Si el niño nace

en el establecimiento, no deberá hacerse constar este hecho en su partida de nacimiento. 2)

Cuando se permita a las madres reclusas conservar su niño, deberán tomarse disposiciones para

organizar una guardería infantil, con personal calificado, donde estarán los niños cuando no se

hallen atendidos por sus madres.

24. El médico deberá examinar a cada recluso tan pronto sea posible después de su ingreso y

ulteriormente tan a menudo como sea necesario, en particular para determinar la existencia de una

enfermedad física o mental, tomar en su caso las medidas necesarias; asegurar el aislamiento de

los reclusos sospechosos de sufrir enfermedades infecciosas o contagiosas; señalar las

deficiencias físicas y mentales que puedan constituir un obstáculo para la readaptación, y

determinar la capacidad física de cada recluso para el trabajo.

25. 1) El médico estará de velar por la salud física y mental de los reclusos. Deberá visitar

diariamente a todos los reclusos enfermos, a todos los que se quejen de estar enfermos y a todos

aquellos sobre los cuales se llame su atención. 2) El médico presentará un informe al director

cada vez que estime que la salud física o mental de un recluso haya sido o pueda ser afectada por

la prolongación, o por una modalidad cualquiera de la reclusión.

26. 1) El médico hará inspecciones regulares y asesorará al director respecto a: a) La cantidad,

calidad, preparación y distribución de los alimentos; b) La higiene y el aseo de los

establecimientos y de los reclusos; c) Las condiciones sanitarias, la calefacción, el alumbrado y la

ventilación del establecimiento; d) La calidad y el aseo de las ropas y de la cama de los reclusos;

e) La observancia de las reglas relativas a la educación física y deportiva cuando ésta sea

organizada por un personal no especializado. 2) El Director deberá tener en cuenta los informes y

consejos del médico según se dispone en las reglas 25 (2) y 26, y, en caso de conformidad, tomar

inmediatamente las medidas necesarias para que se sigan dichas recomendaciones. Cuando no

esté conforme o la materia no sea de su competencia, trasmitirá inmediatamente a la autoridad

superior el informe médico y sus propias observaciones.

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Disciplina y sanciones

27. El orden y la disciplina se mantendrán con firmeza, pero sin imponer más restricciones de las

necesarias para mantener la seguridad y la buena organización de la vida en común.

28. 1) Ningún recluso podrá desempeñar en los servicios del establecimiento un empleo que permita

ejercitar una facultad disciplinaria. 2) Sin embargo, esta regla no será un obstáculo para el buen

funcionamiento de los sistemas a base de autogobierno. Estos sistemas implican en efecto que se

confíen, bajo fiscalización, a reclusos agrupados para su tratamiento, ciertas actividades o

responsabilidades de orden social, educativo o deportivo.

29. La ley o el reglamento dictado por autoridad administrativa competente determinará en cada caso:

a) La conducta que constituye una infracción disciplinaria; b) El carácter y la duración de las

sanciones disciplinarias que se puedan aplicar; c) Cuál ha de ser la autoridad competente para

pronunciar esas sanciones.

30. 1) Un recluso sólo podrá ser sancionado conforme a las prescripciones de la ley o reglamento, sin

que pueda serlo nunca dos veces por la misma infracción. 2) Ningún recluso será sancionado sin

haber sido informado de la infracción que se le atribuye y sin que se le haya permitido

previamente presentar su defensa. La autoridad competente procederá a un examen completo del

caso. 3) En la medida en que sea necesario y viable, se permitirá al recluso que presente su

defensa por medio de un intérprete.

31. Las penas corporales, encierro en celda oscura, así como toda sanción cruel, inhumana o

degradante quedarán completamente prohibidas como sanciones disciplinarias.

32. 1) Las penas de aislamiento y de reducción de alimentos sólo se aplicarán cuando el médico,

después de haber examinado al recluso, haya certificado por escrito que éste puede soportarlas. 2)

Esto mismo será aplicable a cualquier otra sanción que pueda perjudicar la salud física o mental

del recluso. En todo caso, tales medidas no deberán nunca ser contrarias al principio formulado

en la regla 31, ni apartarse del mismo. 3) El médico visitará todos los días a los reclusos que estén

cumpliendo tales sanciones disciplinarias e informará al director si considera necesario poner

término o modificar la sanción por razones de salud física o mental.

Medios de coerción

33. Los medios de coerción tales como esposas, cadenas, grillos y camisas de fuerza nunca deberán

aplicarse como sanciones. Tampoco deberán emplearse cadenas y grillos como medios de

coerción. Los demás medios de coerción sólo podrán ser utilizados en los siguientes casos: a)

Como medida de precaución contra una evasión durante un traslado, siempre que sean retirados

en cuanto comparezca el recluso ante una autoridad judicial o administrativa; b) Por razones

médicas y a indicación del médico; c) Por orden del director, si han fracasado los demás medios

para dominar a un recluso, con objeto de impedir que se dañe a sí mismo o dañe a otros o

produzca daños materiales; en estos casos, el director deberá consultar urgentemente al médico, e

informar a la autoridad administrativa superior.

34. El modelo y los métodos de empleo autorizados de los medios de coerción serán determinados

por la administración penitenciaria central. Su aplicación no deberá prolongarse más allá del

tiempo estrictamente necesario.

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Información y derecho de queja de los reclusos

35. 1) A su ingreso cada recluso recibirá una información escrita sobre el régimen de los reclusos de

la categoría en la cual se le haya incluido, sobre las reglas disciplinarias del establecimiento y los

medios autorizados para informarse y formular quejas; y cualquiera otra información necesaria

para conocer sus derechos y obligaciones, que le permita su adaptación a la vida del

establecimiento. 2) Si el recluso es analfabeto, se le proporcionará dicha información

verbalmente.

36. 1) Todo recluso deberá tener en cada día laborable la oportunidad de presentar peticiones o quejas

al director del establecimiento o al funcionario autorizado para representarle. 2) Las peticiones o

quejas podrán ser presentadas al inspector de prisiones durante su inspección. El recluso podrá

hablar con el inspector o con cualquier otro funcionario encargado de inspeccionar, sin que el

director o cualquier otro recluso miembro del personal del establecimiento se hallen presentes. 3)

Todo recluso estará autorizado para dirigir por la vía prescrita sin censura en cuanto al fondo,

pero en debida forma, una petición o queja a la administración penitenciaria central, a la

autoridad judicial o a cualquier otra autoridad competente. 4) A menos que una solicitud o queja

sea evidentemente temeraria o desprovista de fundamento, la misma deberá ser examinada sin

demora, dándose respuesta al recluso en su debido tiempo.

Contacto con el mundo exterior

37. Los reclusos estarán autorizados para comunicarse periódicamente, bajo la debida vigilancia, con

su familiar y con amigos de buena reputación, tanto por correspondencia como mediante visitas.

38. 1) Los reclusos de nacionalidad extranjera gozarán de facilidades adecuadas para comunicarse

con sus representantes diplomáticos y consulares. 2) Los reclusos que sean nacionales de Estados

que no tengan representación diplomática ni consular en el país, así como los refugiados y

apátridas, gozarán de las mismas facilidades para dirigirse al representante diplomático del

Estado encargado de sus intereses o a cualquier autoridad nacional o internacional que tenga la

misión de protegerlos.

39. Los reclusos deberán ser informados periódicamente de los acontecimientos más importantes, sea

por medio de la lectura de los diarios, revistas o publicaciones penitenciarias especiales, sea por

medio de emisiones de radio, conferencias o cualquier otro medio similar, autorizado o

fiscalizado por la administración.

Biblioteca

40. Cada establecimiento deberá tener una biblioteca para el uso de todas las categorías de reclusos,

suficientemente provista de libros instructivos y recreativos. Deberá instarse a los reclusos a que

se sirvan de la biblioteca lo más posible.

Religión

41. 1) Si el establecimiento contiene un número suficiente de reclusos que pertenezcan a una misma

religión, se nombrará o admitirá un representante autorizado de ese culto. Cuando el número de

reclusos lo justifique, y las circunstancias lo permitan, dicho representante deberá prestar servicio

con carácter continuo. 2) El representante autorizado nombrado o admitido conforme al párrafo 1

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deberá ser autorizado para organizar periódicamente servicios religiosos y efectuar, cada vez que

corresponda, visitas pastorales particulares a los reclusos de su religión. 3) Nunca se negará a un

recluso el derecho de comunicarse con el representante autorizado de una religión. Y, a la inversa,

cuando un recluso se oponga a ser visitado por el representante de una religión, se deberá respetar

en absoluto su actitud.

42. Dentro de lo posible, se autorizará a todo recluso a cumplir los preceptos de su religión,

permitiéndosele participar en los servicios organizados en el establecimiento y tener en su poder

libros piadosos y de instrucción religiosa de su confesión.

Depósitos de objetos pertenecientes a los reclusos

43. 1) Cuando el recluso ingresa en el establecimiento, el dinero, los objetos de valor, ropas y otros

efectos que le pertenezcan y que el reglamento no le autoriza a retener, serán guardados en un

lugar seguro. Se establecerá un inventario de todo ello, que el recluso firmará. Se tomarán las

medidas necesarias para que dichos objetos se conserven en buen estado. 2) Los objetos y el

dinero pertenecientes al recluso le serán devueltos en el momento de su liberación, con excepción

del dinero que se le haya autorizado a gastar, de los objetos que haya remitido al exterior, con la

debida autorización, y de las ropas cuya destrucción se haya estimado necesaria por razones de

higiene. El recluso firmará un recibo de los objetos y el dinero restituidos. 3) Los valores y

objetos enviados al recluso desde el exterior del establecimiento serán sometidos a las mismas

reglas. 4) Si el recluso es portador de medicinas o de estupefacientes en el momento de su

ingreso, el médico decidirá el uso que deba hacerse de ellos.

Notificación de defunción, enfermedades y traslados

44. 1) En casos de fallecimiento del recluso, o de enfermedad o accidentes graves, o de su traslado a

un establecimiento para enfermos mentales, el director informará inmediatamente al cónyuge, si

el recluso fuere casado, o al pariente más cercano y en todo caso a cualquier otra persona

designada previamente por el recluso. 2) Se informará al recluso inmediatamente del

fallecimiento o de la enfermedad grave de un pariente cercano. En caso de enfermedad grave de

dicha persona, se le deberá autorizar, cuando las circunstancias lo permitan, para que vaya a la

cabecera del enfermo, solo o con custodia. 3) Todo recluso tendrá derecho a comunicar

inmediatamente a su familia su detencion o su traslado a otro establecimiento.

Traslado de reclusos

45. 1) Cuando los reclusos son conducidos a un establecimiento o trasladados a otro, se tratará de

exponerlos al público lo menos posible y se tomarán disposiciones para protegerlos de los

insultos, de la curiosidad del público y para impedir toda clase de publicidad. 2) Deberá

prohibirse el transporte de los reclusos en malas condiciones de ventilación o de luz o por

cualquier medio que les impongan un sufrimiento físico. 3) El traslado de los reclusos se hará a

expensas de la administración y en condiciones de igualdad para todos.

Personal penitenciario

46. 1) La administración penitenciaria escogerá cuidadosamente el personal de todos los grados,

puesto que de la integridad, humanidad, aptitud personal y capacidad profesional de este personal

dependerá la buena dirección de los establecimientos penitenciarios. 2) La administración

penitenciaria se esforzará constantemente por despertar y mantener, en el espíritu del personal y

en la opinión pública, la convicción de que la función penitenciaria constituye un servicio social

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de gran importancia y, al efecto, utilizará todos los medios apropiados para ilustrar al público. 3)

Para lograr dichos fines será necesario que los miembros del personal trabajen exclusivamente

como funcionarios penitenciarios profesionales, tener la condición de empleados públicos y por

tanto la seguridad de que la estabilidad en su empleo dependerá únicamente de su buena

conducta, de la eficacia de su trabajo y de su aptitud física. La remuneración del personal deberá

ser adecuada para obtener y conservar los servicios de hombres y mujeres capaces. Se

determinarán las ventajas de la carrera y las condiciones del servicio teniendo en cuenta el

carácter penoso de sus funciones.

47. 1) El personal deberá poseer un nivel intelectual suficiente. 2) Deberá seguir, antes de entrar en el

servicio, un curso de formación general y especial y pasar satisfactoriamente pruebas teóricas y

prácticas. 3) Después de su entrada en el servicio y en el curso de su carrera, el personal deberá

mantener y mejorar sus conocimientos y su capacidad profesional siguiendo cursos de

perfeccionamiento que se organizarán periódicamente.

48. Todos los miembros del personal deberán conducirse y cumplir sus funciones en toda

circunstancia, de manera que su ejemplo inspire respeto y ejerza una influencia beneficiosa en los

reclusos.

49. 1) En lo posible se deberá añadir al personal un número suficiente de especialistas, tales como

psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, maestros e instructores técnicos. 2) Los servicios de

los trabajadores sociales, de maestros e instructores técnicos deberán ser mantenidos

permanentemente, sin que ello excluya los servicios de auxiliares a tiempo limitado o voluntarios.

50. 1) El director del establecimiento deberá hallarse debidamente calificado para su función por su

carácter, su capacidad administrativa, una formación adecuada y por su experiencia en la materia.

2) Deberá consagrar todo su tiempo a su función oficial que no podrá ser desempeñada como algo

circunscrito a un horario determinado. 3) Deberá residir en el establecimiento o en la cercanía

inmediata. 4) Cuando dos o más establecimientos estén bajo la autoridad de un director único,

éste los visitará con frecuencia. Cada uno de dichos establecimientos estará dirigido por un

funcionario residente responsable.

51. 1) El director, el subdirector y la mayoría del personal del establecimiento deberán hablar la

lengua de la mayor parte de los reclusos o una lengua comprendida por la mayor parte de éstos. 2)

Se recurrirá a los servicios de un intérprete cada vez que sea necesario.

52. 1) En los establecimientos cuya importancia exija el servicio continuo de uno o varios médicos,

uno de ellos por lo menos residirá en el establecimiento o en su cercanía inmediata. 2) En los

demás establecimientos, el médico visitará diariamente a los presos y habitará lo bastante cerca

del establecimiento a fin de que pueda acudir sin dilación cada vez que se presente un caso

urgente.

53. 1) En los establecimientos mixtos, la sección de mujeres estará bajo la dirección de un

funcionario femenino responsable, que guardará todas las llaves de dicha sección del

establecimiento. 2) Ningún funcionario del sexo masculino penetrará en la sección femenina sin ir

acompañado de un miembro femenino del personal. 3) La vigilancia de las reclusas será ejercida

exclusivamente por funcionarios femeninos. Sin embargo, esto no excluirá que funcionarios del

sexo masculino, especialmente los médicos y personal de enseñanza, desempeñen sus funciones

profesionales en establecimientos o secciones reservados para mujeres.

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54. 1) Los funcionarios de los establecimientos no deberán, en sus relaciones con los reclusos,

recurrir a la fuerza, salvo en caso de legítima defensa, de tentativa de evasión o de resistencia por

la fuerza o por inercia física a una orden basada en la ley o en los reglamentos. Los funcionarios

que recurran a la fuerza se limitarán a emplearla en la medida estrictamente necesaria e

informarán inmediatamente al director del establecimiento sobre el incidente. 2) Los funcionarios

penitenciarios recibirán un entrenamiento físico especial que les permita dominar a los reclusos

violentos. 3) Salvo en circunstancias especiales, los agentes que desempeñan un servicio en

contacto directo con los presos no estarán armados. Por otra parte, no se confiará jamás un arma a

un miembro del personal sin que éste haya sido antes adiestrado en su manejo.

Inspección

55. Inspectores calificados y experimentados, designados por una autoridad competente,

inspeccionarán regularmente los establecimientos y servicios penitenciarios. Velarán en particular

por que estos establecimientos se administren conforme a las leyes y los reglamentos en vigor y

con la finalidad de alcanzar los objetivos de los servicios penitenciarios y correccionales.

Segunda parte

Reglas aplicables a categorías especiales

A.-Condenados

Principios rectores

56. Los principios que se enumeran a continuación tienen por objeto definir el espíritu conforme al

cual deben administrarse los sistemas penitenciarios y los objetivos hacia los cuales deben tender,

conforme a la declaración hecha en la observación preliminar 1 del presente texto.

57. La prisión y las demás medidas cuyo efecto es separar a un delincuente del mundo exterior son

aflictivas por el hecho mismo de que despojan al individuo de su derecho a disponer de su

persona al privarle de su libertad. Por lo tanto, a reserva de las mediadas de separación

justificadas o del mantenimiento de la disciplina, el sistema penitenciario no debe agravar los

sufrimientos inherentes a tal situación.

58. El fin y la justificación de las penas y medidas privativas de libertad son, en definitiva, proteger a

la sociedad contra el crimen. Sólo se alcanzará este fin si se aprovecha el período de privación de

libertad para lograr, en lo posible, que el delincuente una vez liberado no solamente quiera

respetar la ley y proveer a sus necesidades, sino también que sea capaz de hacerlo.

59. Para lograr este propósito, el régimen penitenciario debe emplear, tratando de aplicarlos conforme

a las necesidades del tratamiento individual de los delincuentes, todos los medios curativos,

educativos, morales, espirituales y de otra naturaleza, y todas las formas de asistencia de que

puede disponer.

60. 1) El régimen del establecimiento debe tratar de reducir las diferencias que puedan existir entre la

vida en prisión y la vida libre en cuanto éstas contribuyan a debilitar el sentido de responsabilidad

del recluso o el respeto a la dignidad de su persona. 2) Es conveniente que, antes del término de la

ejecución de una pena o medida, se adopten los medios necesarios para asegurar al recluso un

retorno progresivo a la vida en sociedad. Este propósito puede alcanzarse, según los casos, con un

régimen preparatorio para la liberación, organizado dentro del mismo establecimiento o en otra

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institución apropiada, o mediante una liberación condicional, bajo una vigilancia que no deberá

ser confiada a la policía, sino que comprenderá una asistencia social eficaz.

61. En el tratamiento no se deberá recalcar el hecho de la exclusión de los reclusos de la sociedad,

sino, por el contrario, el hecho de que continúan formando parte de ella. Con ese fin debe

recurrirse, en lo posible, a la cooperación de organismos de la comunidad que ayuden al personal

del establecimiento en su tarea de rehabilitación social de los reclusos. Cada establecimiento

penitenciario deberá contar con la colaboración de trabajadores sociales encargados de mantener

y mejorar las relaciones del recluso con su familia y con los organismos sociales que puedan serle

útiles. Deberán hacerse, asimismo, gestiones a fin de proteger, en cuanto ello sea compatible con

la ley y la pena que se imponga, los derechos relativos a los intereses civiles, los beneficios de los

derechos de la seguridad social y otras ventajas sociales de los reclusos.

62. Los servicios médicos del establecimiento se esforzarán por descubrir y deberán tratar todas las

deficiencias o enfermedades físicas o mentales que constituyen un obstáculo para la readaptación

del recluso. Para lograr este fin deberá aplicarse cualquier tratamiento médico, quirúrgico y

psiquiátrico que se juzgue necesario.

63. 1) Estos principios exigen la individualización del tratamiento que, a su vez, requiere un sistema

flexible de clasificación en grupos de los reclusos. Por lo tanto, conviene que los grupos sean

distribuidos en establecimientos distintos donde cada grupo pueda recibir el tratamiento

necesario. 2) Dichos establecimientos no deben adoptar las mismas medidas de seguridad con

respecto a todos los grupos. Convendrá establecer diversos grados de seguridad conforme a la que

sea necesaria para cada uno de los diferentes grupos. Los establecimientos abiertos en los cuales

no existen medios de seguridad física contra la evasión, y en los que se confía en la autodisciplina

de los reclusos, proporcionan por este mismo hecho a reclusos cuidadosamente elegidos las

condiciones más favorables para su readaptación. 3) Es conveniente evitar que en los

establecimientos cerrados el número de reclusos sea tan elevado que llegue a constituir un

obstáculo para la individualización del tratamiento. En algunos países se estima que el número de

reclusos en dichos establecimientos no debe pasar de 500. En los establecimientos abiertos, el

número de detenidos deberá ser lo más reducido posible. 4) Por el contrario, no convendrá

mantener establecimientos que resulten demasiado pequeños para que se pueda organizar en ellos

un régimen apropiado.

64. El deber de la sociedad no termina con la liberación del recluso. Se deberá disponer, por

consiguiente, de los servicios de organismos gubernamentales o privados capaces de prestar al

recluso puesto en libertad una ayuda postpenitenciaria eficaz que tienda a disminuir los prejuicios

hacia él y le permitan readaptarse a la comunidad.

Tratamiento

65. El tratamiento de los condenados a una pena o medida privativa de libertad debe tener por objeto,

en tanto que la duración de la condena lo permita, inculcarles la voluntad de vivir conforme a la

ley, mantenerse con el producto de su trabajo, y crear en ellos la aptitud para hacerlo. Dicho

tratamiento estará encaminado a fomentar en ellos el respeto de sí mismos y desarrollar el sentido

de responsabilidad.

66. 1) Para lograr este fin, se deberá recurrir, en particular, a la asistencia religiosa, en los países en

que esto sea posible, a la instrucción, a la orientación y la formación profesionales, a los métodos

de asistencia social individual, al asesoramiento relativo al empleo, al desarrollo físico y a la

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educación del carácter moral, en conformidad con las necesidades individuales de cada recluso.

Se deberá tener en cuenta su pasado social y criminal, su capacidad y aptitud físicas y mentales,

sus disposiciones personales, la duración de su condena y las perspectivas después de su

liberación. 2) Respecto de cada recluso condenado a una pena o medida de cierta duración que

ingrese en el establecimiento, se remitirá al director cuanto antes un informe completo relativo a

los aspectos mencionados en el párrafo anterior. Acompañará a este informe el de un médico, a

ser posible especializado en psiquiatría, sobre el estado físico y mental del recluso. 3) Los

informes y demás documentos pertinentes formarán un expediente individual. Estos expedientes

se tendrán al día y se clasificarán de manera que el responsable pueda consultarlos siempre que

sea necesario.

Clasificación e individualización

67. Los fines de la clasificación deberán ser: a) Separar a los reclusos que, por su pasado criminal o

su mala disposición, ejercerían una influencia nociva sobre los compañeros de detencion; b)

Repartir a los reclusos en grupos, a fin de facilitar el tratamiento encaminado a su readaptación

social.

68. Se dispondrá, en cuanto fuere posible, de establecimientos separados o de secciones separadas

dentro de los establecimientos para los distintos grupos de reclusos.

69. Tan pronto como ingrese en un establecimiento un condenado a una pena o medida de cierta

duración, y después de un estudio de su personalidad, se establecerá un programa de tratamiento

individual, teniendo en cuenta los datos obtenidos sobre sus necesidades individuales, su

capacidad y sus inclinaciones.

Privilegios

70. En cada establecimiento se instituirá un sistema de privilegios adaptado a los diferentes grupos de

reclusos y a los diferentes métodos de tratamiento, a fin de alentar la buena conducta, desarrollar

el sentido de responsabilidad y promover el interés y la cooperación de los reclusos en lo que

atañe su tratamiento.

Trabajo

71. 1) El trabajo penitenciario no deberá tener carácter aflictivo. 2) Todos los condenados serán

sometidos a la obligación de trabajar habida cuenta de su aptitud física y mental, según la

determine el médico. 3) Se proporcionará a los reclusos un trabajo productivo, suficiente para

ocuparlos durante la duración normal de una jornada de trabajo. 4) En la medida de lo posible,

ese trabajo deberá contribuir por su naturaleza a mantener o aumentar la capacidad del recluso

para ganar honradamente su vida después de su liberación. 5) Se dará formación profesional en

algún oficio útil a los reclusos que estén en condiciones de aprovecharla, particularmente a los

jóvenes. 6) Dentro de los límites compatibles con una selección profesional racional y con las

exigencias de la administración y la disciplina penitenciarias, los reclusos podrán escoger la clase

de trabajo que deseen realizar.

72. 1) La organización y los métodos de trabajo penitenciario deberán asemejarse lo más posible a los

que se aplican a un trabajo similar fuera del establecimiento, a fin de preparar a los reclusos para

las condiciones normales del trabajo libre. 2) Sin embargo, el interés de los reclusos y de su

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formación profesional no deberán quedar subordinados al deseo de lograr beneficios pecuniarios

de una industria penitenciaria.

73. 1) Las industrias y granjas penitenciarias deberán preferentemente ser dirigidas por la

administración y no por contratistas privados. 2) Los reclusos que se empleen en algún trabajo no

fiscalizado por la administración estarán siempre bajo la vigilancia del personal penitenciario. A

menos que el trabajo se haga para otras dependencias del gobierno, las personas para las cuales se

efectúe pagarán a la administración el salario normal exigible por dicho trabajo teniendo en

cuenta el rendimiento del recluso.

74. 1) En los establecimientos penitenciarios se tomarán las mismas precauciones prescritas para

proteger la seguridad y la salud de los trabajadores libres. 2) Se tomarán disposiciones para

indemnizar a los reclusos por los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, en

condiciones similares a las que la ley dispone para los trabajadores libres.

75. 1) La ley o un reglamento administrativo fijará el número máximo de horas de trabajo para los

reclusos por día y por semana, teniendo en cuenta los reglamentos o los usos locales seguidos con

respecto al empleo de los trabajadores libres. 2) Las horas así fijadas deberán dejar un día de

descanso por semana y tiempo suficiente para la instrucción y otras actividades previstas para el

tratamiento y la readaptación del recluso.

76. 1) El trabajo de los reclusos deberá ser remunerado de una manera equitativa. 2) El reglamento

permitirá a los reclusos que utilicen, por lo menos, una parte de su remuneración para adquirir

objetos destinados a su uso personal y que envíen otra parte a su familia. 3) El reglamento deberá

igualmente prever que la administración reserve una parte de la remuneración a fin de constituir

un fondo que será entregado al recluso al ser puesto en libertad.

Instrucción y recreo

77. 1) Se tomarán disposiciones para mejorar la instrucción de todos los reclusos capaces de

aprovecharla, incluso la instrucción religiosa en los países en que esto sea posible. La instrucción

de los analfabetos y la de los reclusos jóvenes será obligatoria y la administración deberá

prestarle particular atención. 2) La instrucción de los reclusos deberá coordinarse, en cuanto sea

posible, con el sistema de instrucción pública a fin de que al ser puesto en libertad puedan

continuar sin dificultad su preparación.

78. Para el bienestar físico y mental de los reclusos se organizarán actividades recreativas y culturales

en todos los establecimientos.

Relaciones sociales, ayuda postpenitenciaria

79. Se velará particularmente por el mantenimiento y el mejoramiento de las relaciones entre el

recluso y su familia, cuando éstas sean convenientes para ambas partes.

80. Se tendrá debidamente en cuenta, desde el principio del cumplimiento de la condena, el porvenir

del recluso después de su liberación. Deberá alentarse al recluso para que mantenga o establezca

relaciones con personas u organismos externos que puedan favorecer los intereses de su familia

así como su propia readaptación social.

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81. 1) Los servicios y organismos, oficiales o no, que ayudan a los reclusos puestos en libertad a

reintegrarse en la sociedad, proporcionarán a los liberados, en la medida de lo posible, los

documentos y papeles de identidad necesarios, alojamiento, trabajo, vestidos convenientes y

apropiados para el clima y la estación, así como los medios necesarios para que lleguen a su

destino y puedan subsistir durante el período que siga inmediatamente a su liberación. 2) Los

representantes acreditados de esos organismos tendrán todo el acceso necesario a los

establecimientos y podrán visitar a los reclusos. Se les consultará en materia de proyectos de

readaptación para cada recluso desde el momento en que éste haya ingresado en el

establecimiento. 3) Convendrá centralizar o coordinar todo lo posible la actividad de dichos

organismos, a fin de asegurar la mejor utilización de sus actividades.

B.- Reclusos alienados y enfermos mentales

82. 1) Los alienados no deberán ser recluidos en prisiones. Se tomarán disposiciones para trasladarlos

lo antes posible a establecimientos para enfermos mentales. 2) Los reclusos que sufran otras

enfermedades o anormalidades mentales deberán ser observados y tratados en instituciones

especializadas dirigidas por médicos. 3) Durante su permanencia en la prisión, dichos reclusos

estarán bajo la vigilancia especial de un médico. 4) El servicio médico o psiquiátrico de los

establecimientos penitenciarios deberá asegurar el tratamiento psiquiátrico de todos los demás

reclusos que necesiten dicho tratamiento.

83. Convendrá que se tomen disposiciones, de acuerdo con los organismos competentes, para que, en

caso necesario, se continúe el tratamiento psiquiátrico después de la liberación y se asegure una

asistencia social postpenitenciaria de carácter psiquiátrico.

C.- Personas detenidas o en prision preventiva

84. 1) A los efectos de las disposiciones siguientes es denominado "acusado" toda persona arrestada o

encarcelada por imputársele una infracción a la ley penal, detenida en un local de policía o en

prisión, pero que todavía no ha sido juzgada. 2) El acusado gozará de una presunción de

inocencia y deberá ser tratado en consecuencia. 3) Sin perjuicio de las disposiciones legales

relativas a la protección de la libertad individual o de las que fijen el procedimiento que se deberá

seguir respecto a los acusados, estos últimos gozarán de un régimen especial cuyos puntos

esenciales solamente se determinan en las reglas que figuran a continuación.

85. 1) Los acusados serán mantenidos separados de los reclusos condenados. 2) Los acusados jóvenes

serán mantenidos separados de los adultos. En principio, serán detenidos en establecimientos

distintos.

86. Los acusados deberán dormir en celdas individuales a reserva de los diversos usos locales debidos

al clima.

87. Dentro de los límites compatibles con un buen orden del establecimiento, los acusados podrán, si

lo desean, alimentarse por su propia cuenta procurándose alimentos del exterior por conducto de

la administración, de su familia o de sus amigos. En caso contrario, la administración

suministrará la alimentación.

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88. 1) Se autorizará al acusado a que use sus propias prendas personales siempre que estén aseadas y

sean decorosas. 2) Si lleva el uniforme del establecimiento, éste será diferente del uniforme de los

condenados.

89. Al acusado deberá siempre ofrecérsele la posibilidad de trabajar, pero no se le requerirá a ello. Si

trabaja, se le deberá remunerar.

90. Se autorizará a todo acusado para que se procure, a sus expensas o a las de un tercero, libros,

periódicos, recado de escribir, así como otros medios de ocupación, dentro de los límites

compatibles con el interés de la administración de justicia, la seguridad y el buen orden del

establecimiento.

91. Se permitirá que el acusado sea visitado y atendido por su propio médico o su dentista si su

petición es razonable y está en condiciones de sufragar tal gasto.

92. Un acusado deberá poder informar inmediatamente a su familia de su detencion y se le

concederán todas las facilidades razonables para comunicarse con ésta y sus amigos y para recibir

la visita de estas personas, con la única reserva de las restricciones y de la vigilancia necesarias en

interés de la administración de justicia, de la seguridad y del buen orden del establecimiento.

93. El acusado estará autorizado a pedir la designación de un defensor de oficio cuando se haya

previsto dicha asistencia, y a recibir visitas de su abogado, a propósito de su defensa. Podrá

preparar y dar a éste instrucciones confidenciales. Para ello, se le proporcionará, si lo desea,

recado de escribir. Durante las entrevistas con su abogado, el acusado podrá ser vigilado

visualmente, pero la conversación no deberá ser escuchada por ningún funcionario de la policía o

del establecimiento penitenciario.

D.- Sentenclados por deudas o a prision civil

94. En los países cuya legislación dispone la prisión por deudas u otras formas de prisión dispuestas

por decisión judicial como consecuencia de un procedimiento no penal, los así sentenciados no

serán sometidos a mayores restricciones ni tratados con más severidad que la requerida para la

seguridad y el mantenimiento del orden. El trato que se les dé no será en ningún caso más severo

que el que corresponda a los acusados a reserva, sin embargo, de la obligación eventual de

trabajar.

E.- Reclusos, detenidos o encarcelados sin haber cargos en su contra

95. Sin perjuicio de las disposiciones del artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y

Políticos, las personas detenidas o encarceladas sin que haya cargos en su contra gozarán de la

misma protección prevista en la primera parte y en la sección C de la segunda parte. Asimismo,

serán aplicables las disposiciones pertinentes de la sección A de la segunda parte cuando esta

aplicación pueda redundar en beneficio de este grupo especial de personas bajo custodia, siempre

que no se adopten medidas que impliquen que la reeducación o la rehabilitación proceden en

forma alguna respecto de personas no condenadas por un delito penal.