Arquitectura Penitenciaria

Arq. Silvina Montoya

La Arquitectura de Prisiones: otra mirada.

 

Hoy, hablar en Latinoamérica de Arquitectura Penitenciaria eficiente representa en el universo de los sistemas de Justicia, cuanto menos, un desafío.

 

Dolorosamente el proceso de evolución de la Pena Privativa de Prisión es símbolo, en la región, del arrastre de antiguas teorías de tratamiento de prisioneros según visiones de marcos teóricos sociológicos y criminológicos traídos de la vieja Europa, y en algunos casos, de los estados norteamericanos.

 

La mayoría de los edificios penitenciarios que fueron construidos entre 50 y 100 años atrás, continúan en estado operativo a la fecha. Ellos han estado diseñados bajo conceptos de eficiencia en la cultura socio delictiva del siglo XIX. La visión del impartir justicia se basaba, a decir de Foucault (1), en que la privación de la libertad se revelaba como la técnica coercitiva más adecuada, porque era menos atroz que la tortura.

 

En la subsistencia actual, estos edificios se han transformado en decanos depósitos de individuos, con condiciones de encierro silencioso de tantas historias de vida que después deben ser devueltas al medio social del cual provienen. Es válido entonces preguntarse ¿y en que condiciones retornan estos sujetos a la sociedad?

 

No hay que indagar demasiado en el análisis contextual para advertir que el colectivo de individuos que reingresan al medio libre después de pasar períodos determinados pugnando penas de prisión no lo hacen en buenas condiciones de salud mental y física, en algunos casos.

 

En términos generales, en Latinoamérica, la institución penitenciaria se basa en establecer objetivaciones de la vida cotidiana traducidas en rígidas normas de manejo del quehacer diario intramuros. A mayor rigurosidad de las normas aplicadas, mayor es el control social que se ejerce en los detenidos (2)

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Programa de Necesidades Mínimo

La diferencia esencial entre los diversos tipos de establecimientos penales radica en el tipo de interno a contener.

Esa diferencia de categoría provocará en la elaboración del proyecto una particularización específica, con características técnicas propias por su localización, adecuación y dimensionamiento de sus espacios físicos.

VIII.1. En términos generales los proyectos de establecimientos penitenciarios deberán prever, conforme el caso, locales para:

  1. áreas de control y seguridad
  2. instalaciones administrativas
  3. ingreso de visitantes
  4. ingreso de internos
  5. servicios centralizados
  6. áreas de tratamiento
  • área de educación
  • área de asistencia médica
  • área de recreación
  • área de trabajo para internos
  • área de relaciones familiares y sociales
  • área de culto
  1. servicio criminológico
  2. servicio de asistencia social y psicológica
  3. servicios de cocina y lavandería general
  4. área de servicios generales y mantenimiento
  5. instalaciones de residencia de internos
  6. 1.1.Puesto de Control

VIII.1.1. Bajo cualquier circunstancia, las unidades de residencia de los internos deberán contener, además de los dormitorios, sectores de estar, comedor y patio de recreos. Esta disposición de áreas descentralizadas, amén de propiciar una mejora en los flujos circulatorios de los internos, posibilita una mejor clasificación de la población penal.

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