Arquitectura Penitenciaria

Arq. Silvina Montoya

Está en Neuquén, donde se cumple un programa de actividades para bajar los índices de violencia y de reincidencia criminal; así quieren mejorar la seguridad pública cuando el recluso vuelva a la calle

Gabriel Di Nicola
LA NACION
DOMINGO 11 DE DICIEMBRE DE 2016Futbol Senillosa

SENILLOSA, Neuquén.- El viento sopla fuerte y parece no tener freno. Hace días que no pasaba. Por momentos, se hace difícil jugar al fútbol en la cancha de tierra. Pero a los jugadores parece no importarle. Los más habilidosos gambetean a los rivales y también a las nubes de polvo que se levantan. Los goles se gritan con ganas, como en cualquier otro lugar de la Argentina.


A pocos metros de la cancha, Damián espera que sea el turno de su equipo. Lleva puesta la camiseta de Estudiantes de Buenos Aires, de la ciudad de Caseros. Hasta 2001 vivió en la villa Carlos Gardel, en Morón. Ahora está en la puerta de su celda del Módulo Senillosa-Anexo de la Prisión Regional del Sur-Unidad N°9 del Servicio Penitenciario Federal (SPF).


Su nombre completo es Carlos Damián Vallejo. Llegó a Senillosa desde el penal de Rawson. En 2003 fue condenado a la pena de 21 años de prisión por haber sido encontrado culpable del delito de violación seguida de muerte. La víctima fue la maestra María Fabiana Gandiaga, asesinada en la sede Ricardo Aldao del club Gimnasia y Esgrima Buenos Aires (GEBA), situada en Perón 1154, en pleno centro porteño.


El crimen había ocurrido en octubre de 2001, cuando la docente había ido a ver una exhibición de su hijo. Después del ataque sexual, los delincuentes mataron a la mujer, que tenía 36 años, y la arrojaron en el hueco de un ascensor. Su cuerpo fue hallado dos semanas después.


Vallejo y los otros 122 internos alojados en Senillosa tienen un denominador común: todos fueron condenados por delitos sexuales. Forman parte del Programa para Ofensores Sexuales (POS) aprobado este año por el SPF.

"El POS busca emplear herramientas en pos a disminuir los índices de violencia, desarrollando políticas destinadas a reducir la reincidencia criminal y a promover el desistimiento del delito con la finalidad de mejorar la seguridad pública", explicó a LA NACION el subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Juan Bautista Mahiques.


El POS acaba de cumplir un año. Se trata de una experiencia inédita en la región. Se elaboró en el Instituto de Criminología del SPF. El primer paso para que un agresor condenado por delitos sexuales esté en el programa es la voluntariedad. La segunda instancia es que reconozcan el delito por el que fueron condenados.

En el penal los reclusos deben cumplir tareas educativas y laborales. Foto: La Mañana de Neuquén

"Hay pocos sistemas que trabajan con el agresor sexual. El desafío que nos planteamos es ver el comportamiento", sostuvo el director nacional del SPF, Emiliano Blanco.


En Senillosa, con el grupo de profesionales (docentes, psicólogos, asistentes sociales y profesores de educación física), los internos trabajan para disminuir la impulsividad, manejar la ansiedad, un mayor reconocimiento del delito, educación de valores y estimular el autoestima. Los logros, según las fuentes consultadas, son oscilantes.


"Los recursos están puestos en mejorar la sociedad e intentar buscar una solución para los crímenes más aberrantes", explicó licenciado en psicología Marcos Fernández, uno de los profesiones que trabajan en el POS.


Si bien el Módulo Senillosa-Anexo de la Prisión Regional del Sur es una cárcel que depende del SPF, hay un grupo de 30 internos condenados por delitos sexuales derivados del Servicio Penitenciario de La Pampa. Están en la prisión neuquina después de que se firmó un convenio entre la Nación y esa provincia.


Cada 15 días, un grupo de familiares de presos de La Pampa viaja a Senillosa, a 45 kilómetros de la capital neuquina, para visitar a los internos que cumplen condena en la primera prisión para agresores sexuales.


El POS, en principio, está diagramado en tres etapas de un año cada una. Pero, esta primera experiencia, podría durar un poco más de tiempo.

"A un año de comenzado el programa, la evaluación es positiva por varias razones. En primer lugar, por primera vez se ha generado un espacio específico de alojamiento

 

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El pasado 25 de noviembre concluimos la Diplomatura 2016.

La experiencia se nutrió con la asistencia de profesionales de la ciudad de La Plata, de las provincias de Corrientes y San Luis, y del Servicio Penitenciario Federal.

Al dictado de los temas, y al desarrollo del taller de diseño, le sumamos la visita a la obra del Complejo Penitenciario Federal Agote, el que se encuentra en plena ejecución.

Un agradecimiento especial a la Universidad Abierta Interamericana, que propicia el dictado de la Diplomatura desde su estructura académica, y a los cursantes cuyos aportes participativos enriquecieron sustantivamente la experiencia.

Un documento del Episcopado destacó la urgente necesidad de profundas reformas en nuestras prisiones y en el tratamiento de los presos

El Episcopado argentino difundió días atrás un documento en el que los casi cien obispos del país analizaron y criticaron el estado de las cárceles y las condiciones en que se encuentran muchos de los presos, en especial, señala el texto, aquellos pertenecientes a los sectores sociales más vulnerables.
La preocupación de los obispos tiene mucho fundamento, y su seria preocupación no sólo se refiere al estado de nuestras prisiones y al tratamiento que reciben quienes esperan allí sus condenas o las están cumpliendo, sino también a los efectos negativos de ese ambiente en la recuperación de los internos.
Varias veces nos hemos ocupado en esta columna de la preocupante situación de las cárceles, que jamás deben concebirse como sitios de castigo para quienes cumplen sentencias. De esa concepción errónea nace una práctica que, aunque no todos lo adviertan, además de degradar la condición humana, atenta contra la recuperación de quienes delinquieron y, por ende, los devuelve al mundo del delito una vez que cumplieron sus condenas.
Como dijimos en otra oportunidad, el hecho de que con demasiada frecuencia las prisiones sean un sitio de castigo no significa que haya que resignarse a ese estado de cosas violatorio de nuestras leyes, nuestra Constitución, la Convención Americana de Derechos Humanos, la doctrina de la Corte Interamericana y la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
En su documento, los obispos cuestionaron la situación del sistema penitenciario argentino y pidieron al Gobierno "generar acciones concretas en favor de la dignidad de las personas privadas de libertad". En un detallado repaso de los principales problemas, los obispos mencionaron la "inadmisible existencia de celdas de aislamiento total", la sobrepoblación existente en la mayoría de las cárceles, los presos sin condena, la ausencia de proyectos y programas que reduzcan al mínimo el período de detención y la existencia de personas a las que se les debería dar un tratamiento penal alternativo fuera de la cárcel.
El documento de la Conferencia Episcopal, redactado en noviembre, pero difundido ahora para no interferir con la campaña presidencial, también se ocupa de los integrantes del servicio penitenciario y de la necesidad de cuidar su calidad de vida mediante salarios dignos, vivienda, formación, cobertura social y apoyo psicológico y espiritual.
El documento cita la frase de Jesús "estuve preso y me viniste a visitar" y, al recordar el auge delictivo que padece la sociedad, sostiene que "la solución oportuna para resolverlos no se alcanza simplemente con penas más duras y más cárceles". Para los obispos, el camino es otro: la profundización de las políticas de inclusión social que, buscando el bien común, ofrezcan igualdad de oportunidades a todos los miembros de la sociedad para su desarrollo integral.

La referencia a los sectores sociales más vulnerables, que constituyen la mayoría de la población penal con y sin condena, obedece a que quienes carecen de recursos para su defensa suelen llegar más rápido y por más tiempo a la prisión. Basta ver la cantidad de ex funcionarios que se encuentran procesados, a veces con varios procesamientos a cuestas, que no cumplen prisión, y lo mismo ocurre con condenados, por no encontrarse firmes sus condenas.

En 2014, con un total de 69.060 presos en las cárceles del país, el 51 por ciento eran procesados y el resto, condenados. Aquel año se verificaron 3095 intentos de fuga, según un informe del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. En 1999, los presos sumaban 34.040, por lo que en 15 años se duplicaron. Es tan lamentable el panorama que presentan las cárceles bonaerenses que las autoridades compraron 10.000 candados, pues había más de 5000 calabozos que se cerraban con alambres o precintos de plástico. Un informe señala que los presos bonaerenses padecen de hambre y frío.
La Justicia ha comenzado a reaccionar ante lo que ocurre en las prisiones. Ante un hábeas corpus interpuesto por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), un juez prohibió las internaciones en el hospital del Complejo Penitenciario Federal de Villa Devoto por carecer de las condiciones sanitarias necesarias, y la Cámara del Crimen ordenó cesar la violencia en las requisas.
Mientras tanto, es preciso que, por razones humanitarias, se conceda la prisión domiciliaria a los procesados y condenados de avanzada edad o cuya salud está comprometida, que cumplen prisión en las causas de lesa humanidad.
Si bien los graves problemas del sistema carcelario actual necesitan soluciones de fondo a partir de análisis interdisciplinarios, son los jueces los primeros encargados de evitar la violación de los derechos humanos en las cárceles.

LA NACION
Opinión Editorial
LUNES 28 DE MARZO DE 2016

 

Todos los viernes de octubre y noviembre. Incluye taller proyectual.

Comienza el 7 de octubre.

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HACINAMIENTO, CONDICIONES DE VIDA INDIGNAS Y FALTA DE CONTROL DEL ESTADO SON CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA PENITENCIARIO EN MÉXICO Y AMÉRICA LATINA

México ocupa el 6º lugar entre las cárceles más sobrepobladas del mundo. Alerta que de 260 mil presos en México, apenas el 51% cuentan con sentencia

Dra. Elena Azaola Garrido (investigadora del CIESAS-DF)

Cárceles sobrepobladas, condiciones de vida indignas, criminalización de la pobreza y ausencia de rendición de cuentas, son algunas de los retos que presenta el sistema penitenciario de México y América Latina, señaló la doctora Elena Azaola, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, por lo que se requiere instrumentar políticas criminológicas integrales.

Con más de 30 años de experiencia en estudios relacionados con las cárceles, estudios de criminalidad y la violencia en México, la Dra. Azaola presentó ante los medios la “Situación de las Prisiones en América Latina”. Explicó que en las cárceles de México y América Latina se ha incrementado aceleradamente la población penitenciaria, debido a los siguientes factores: 1) Endurecimiento de las penas, 2) Incremento de los delitos considerados graves, 3) Duración de los procesos judiciales, 4) Abuso de la prisión preventiva y 5) Falta de medidas alternativas.

Comentó que lo que hoy ocurre en las prisiones del país y la región no puede y no debe ser visto de manera separada de la puesta en práctica de una determinada política criminal. Por ello enumeró acciones necesarias para enfrentar los problemas en los sistemas penitenciarios. Entre ellas se encuentran:

  • Reducir el uso excesivo y desproporcionado de la pena de prisión.
  • Incorporar a la legislación penas alternativas al encarcelamiento para aquellos acusados por delitos de drogas menores.
  • Asegurar la proporcionalidad en las penas distinguiendo entre: narcotráfico y otros delitos relacionados con drogas; delitos por droga de menor escala, alta o media; rango que ocupa la persona en las redes del narcotráfico; delitos violentos y no violentos y, tipos de drogas.
  • Establecer para los sospechosos por delitos de drogas igualdad de acceso a los beneficios procesales y a las oportunidades de penas alternativas.
  • Recuperar el control de las prisiones por parte del Estado
  • Reducir el abuso de la prisión preventiva.
  • Diseñar un sistema penitenciario con normas, procedimientos, estándares, protocolos y programas de atención homogéneos.
  • Evaluar las instituciones penitenciarias por sus resultados.
  • Situar a los internos en los centros más cercanos a su domicilio, para incrementar las posibilidades de su reinserción.
  • Diseñar un modelo de atención específico para las mujeres que tome en cuenta sus circunstancias

Para ejemplificar el problema de las cárceles saturadas, señaló que en números absolutos, Estados Unidos encabeza la mayor población de presos en el mundo, con más de 2 millones de personas; le sigue China, con 1.6 millones; Rusia con 700 mil; India con 670 mil, y Brasil y México, en 5º y 6º lugar, con 550 mil, y 260 mil presos en sus cárceles, respectivamente.

Respecto al número de presos en América Latina, proporcionalmente a la población que tiene cada país, Azaola refiere que Panamá encabeza la lista con 406 presos por 100 mil habitantes; le sigue El Salvador, con 425; Brasil, con 274; Chile, con 272; Uruguay, con 230; y México con 215.

Sobre la integración de las cárceles del país, refiere que de los 260 mil presos existentes, “el 81% cometieron delitos de fuero común; es decir, 208 mil; y solamente el 19%, alrededor de 49 mil 400 personas, delitos del fuero federal. La sobrepoblación se agrava porque de esos 260 mil detenidos en las cárceles, apenas un 51%, (132 mil 600 presos) cuentan con sentencia.”

La situación es similar en América Latina, donde se proyecta que el 46% de los presos son presos sin condena, lo que hace que Brasil tenga más de 200 mil personas en las cárceles esperando que se les dicte sentencia, mientras que en México suman las 132 mil personas.

La investigadora del CIESAS considera que “el énfasis en la imposición de sanciones penales ha dado lugar a un incremento en el número de sujetos encarcelados por delitos de drogas”, y para ello cita el estudio del 2010 de ‘Washington Office on Latin America’ (WOLA) que refiere que Argentina, Bolivia, Brasil Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay, mostró el impacto que la política contra las drogas ha tenido en la sobrepoblación y el deterioro de las prisiones”.

Producto de esas malas políticas, asegura Azaola, provocó que la tasa de encarcelamiento en los países de América Latina analizados entre 1992 al 2012, la población encarcelada aumentara en promedio, más del cien por ciento, al tiempo que las tasas por los delitos de drogas continúan mostrando una línea ascendente en todos los casos.

La saturación en los cárceles también afecta en el hacinamiento en las prisiones. Refiere que por cada 100 camas o plazas disponibles, el país con mayor saturación es El Salvador, con 290 personas; le sigue Guatemala, con 190; Nicaragua, República Dominicana y Panamá, con 180; Brasil con 175; Chile y Ecuador, con 150; Honduras con 148; Colombia y Costa Rica, con 135; Uruguay, 130, y México y Paraguay cuenta con 125 personas detenidas por cada 100 lugares disponibles.

Por último, refiere que mientras en México la población de varones se incrementó en 40% durante la última década, la de mujeres se duplicó a un 5%.

https://divulgacionciesas.wordpress.com/2015/04/30/situacion-de-las-prisiones-en-america-latina/